
Gary Shea - @garysheachimi
El Xeneize llega a la final de la Copa Argentina tras caer tres a cero en el debut del torneo Inicial ante Quilmes y con su director técnico Julio Falcioni cuestionado. Esta definición contra Racing se convirtió en un partido decisivo de cara a lo que viene.
Boca no paraba de ganar, Riquelme la rompía y muchos pronosticaban que se iba a adjudicar la triple corona. “Creemos que somos el mejor del país. Finalista de la Copa Argentina, semifinalista de la Libertadores y el único puntero, me parece, ¿no?”, espetó con fastidio el enganche ante las preguntas de periodistas acerca de cuál era el equipo argentino que mejor jugaba. Es que a pesar de la superioridad del elenco de La Ribera, muchos lo criticaban por su nivel de juego, muy por debajo del de otros candidatos como Vélez y Tigre.
Sin embargo, Boca parecía el conjunto más sólido y el que más refuerzos tenía para pelear en tres frentes. Pero apenas 5 días después de estas declaraciones Román y sus compañeros se llevaron una paliza ante Arsenal en Sarandí. Fue el primer eslabón en una cadena de infortunios xeneizes. Al perder contra los hombres de Alfaro renunciaría la punta y a las pocas semanas el campeonato también.
El pretexto oficial era que el equipo estaba centrado en la conquista de la Copa Libertadores. Eso es lo más importante para Boca, decían. Había que ganarle a Corinthians, entonces. A Boca siempre le va bien contra los equipos brasileiros, aseguraban los más confiados. Pero perdió la final de la Libertadores y ni bien terminó Juan Román Riquelme anunció que acababa de jugar su último partido para el equipo de sus amores. La hinchada culpó a Julio César Falcioni por la marcha de su ídolo y pidieron que renunciara. Las cosas iban de mal en peor.
Falcioni aguantó críticas, repudios y el banderazo de cinco mil hinchas que se convocaron en la puerta de la Bombonera para reclamar el regreso del número 10. Román no volvió y Falcioni continuó en su cargo. De a poco el equipo que se consagró campeón invicto del Apertura 2011 se fue desmembrando. Mouche, Cvitanich, Insaurralde y Roncaglia se marcharon.
Y luego vino la desastrosa gira por Colombia y Venezuela, seguida por otra paliza, esta vez propinada por Quilmes. ¿Las cosas pueden empeorar? Parece que sí, porque hoy Boca enfrenta a Racing en la final de la Copa Argentina con el ánimo diezmado y con muchos conflictos internos. Lo que hace unos meses parecía imposible hoy se podría hacer realidad. Boca se podría quedar con las manos vacías. Es más, se comenta que esta noche el “Emperador” Falcioni se juega el puesto.
En la conferencia de prensa de ayer se mostró nervioso y respondió de mala manera varias preguntas de periodistas acerca del mal momento por el que está pasando Boca. Igual, el técnico está empecinado en seguir con el 4-4-2 que tanto le gusta e irá con los mismos once que fueron goleados frente a Quilmes.
Probable formación:
Oscar Ustari; Franco Sosa, Rolando Schiavi, Matías Caruzzo, Clemente Rodríguez; Pablo Ledesma, Leandro Somoza, Walter Erviti; Cristian Chávez; Lucas Viatri y Santiago Silva.


