Quantcast
Síguenos en Instagram

Para Usted, capitán

Foto: Prensa Deportivo Táchira

Carlos Domingues – @CDominguesP

La referencia que hace Leornado Faccio en su libro “Messi, el chico que siempre llegaba tarde” hacia el ideal que se tiene en Latinoamérica del capitán de un equipo de fútbol no puede ser menos cierta: el liderato lo debe ejercer un caudillo.

Acostumbrados por mucho tiempo a que gobernaran militares, el continente visualiza a sus capitanes futboleros cómo aquellos hombres que tengan carácter, que con el cejo fruncido se dirijan a sus rivales y al árbitro para exigir respeto e imponer orden. El que grita, el que va con todo. Bajo quien se deben amparar los 10 demás, incluso por las vías y medios que puedan resultar poco amigables.

Táchira tuvo en el argentino Héctor Pablo Bidoglio ese último capitán – caudillo. Desde la era Farías y con la vuelta de Gerzon Chacón al equipo, el ejercicio de la banda en el brazo tuvo al de San Cristóbal como el hombre responsable del liderazgo. Un tipo que imponía respeto, más por su trayectoria, por su sangre andina, que por su poder de persuadir con un grito, un gesto o una mirada.  Y eso se ha extrañado en el equipo…

La peor crisis deportiva de la historia aurinegra arrastró a todos los miembros del plantel a un callejón sin salida. “No atiendo a la prensa porque ya no tengo más que decir”, se justificaba Gerzón ante los medios de comunicación que domingo tras domingo le preguntaban cuáles eran las causas de tan mal andar. Era la voz del capitán de un barco en naufragio.

Hoy el turno es de Andrés Rouga. Un caraqueño, hijo de italianos, que vivió buena parte de su carrera futbolística vistiendo el rojo encarnado del más odiado rival. Amagues de irse a otro equipo aparte, el defensor era el más indicado para coger el testigo que dejó Chacón. Así lo entendió Manolo Contreras y nadie ha chistado.

Rouga se siente a gusto en la ciudad. Es el que manda y señala cuáles deben ser los movimientos de la línea defensiva. No calla, pero tampoco se exacerba. Gesticula, pero no hace señalamientos amenazantes con su dedo índice. Incluso, su rostro aplomado y sus múltiples tatuajes, intimidan. Está cómodo en San Cristóbal y ya se acostumbró a defender de las críticas a los colores atigrados. Tiene el tiempo suficiente vistiéndolos como para resguardar los intereses del equipo, deportivamente hablando.

El fútbol venezolano echa de menos a aquellos líderes de vestuario que imponían su voz sobre el resto en cualquier ápice que vinculara a su institución. Lejos quedan las improntas de Pedro Acosta, de Saúl Maldonado, de Franco Rizzi, de Laureano Jaimes. El jugador de hoy es más tímido y prefiere alojarse en la comodidad interesada de saber que su cuenta bancaria está al día. Por eso, Andrés Rouga tiene la misión de demostrar a sus compañeros e hinchas que hay una voz de mando que hará sentir la grandeza de Táchira doquiera que vaya.

Rouga cumple con los requisitos. En su brazo irá la banda con la “C” en el centro. Su misión: hacer respetar el sentimiento de un pueblo. Dar la cara. Diego Lugano, capitán de Uruguay, una vez le dijo a Tabárez en plena crisis de Eliminatoria: “Quédese tranquilo maestro, que vamos al Mundial”. Y la Celeste terminó cuarta en Suráfrica.

Que Rouga pueda decirle a Manolo que se quede tranquilo…

bet365


Copyright © 2013 Fútbol es Todo · Todos los derechos reservados · Desarrollado por SM Venezuela
Sitios amigos: La Red Avileña - Sambafoot - Adopta tu equipo - Mi Bundesliga - ¿Necesitas una web?
Contacto: prensa@futbolestodo.com - Publicidad: mercadeo@futbolestodo.com
Mas en Carlos Domingues, Columnas (38 of 140 articles)