El viernes llegó a San Cristóbal, el sábado se unió a la disciplina técnica del bunker aurinegro, el domingo volvió a visitar el Templo Sagrado de Pueblo Nuevo y este lunes ya se siente de nuevo como un tachirense y un venezolano más.
Nahuel Fioretto ya está listo para la revancha con la “20” aurinegra, tras dejar en el pasado una lesión en la rodilla izquierda que le alejó de las canchas y del ambiente aurinegro por más de seis meses, tiempo en el que no le perdió la pista al Carrusel, y en el que la institución y sus seguidores también le apoyaron desde la distancia.
El 15 de abril se operó en su natal Buenos Aires, en donde posteriormente desarrolló completamente su recuperación bajo la tutela del cuerpo médico del C. A. Boca Juniors, para retornar al Táchira “contento de estar de nuevo aquí con esta afición que me ha dado tanto, que siempre me ha hecho sentir bien”, expresa con notable alegría Fioretto.
Algunas pretensiones gauchas rondaron por el escritorio del volante creativo de 28 años, quien se decantó por Venezuela nuevamente, para continuar con la obra que debió detener en marzo pasado por el incidente ya conocido. “Si bien tenía alguna posibilidad de volver al fútbol argentino, decidí venirme a San Cristóbal en donde estoy lejos de mi familia pero me siento cómodo por el cariño de la gente”, confesó.
Sacarse la espina y corresponder a la confianza y el aprecio de la afición son las metas que guardó en sus maletas Nahuel cuando emprendió este segundo capítulo con el arsenal atigrado. “Aún tengo bronca, pero vengo por la revancha. Quiero ganar el campeonato y volver a una competición tan linda como la Copa Libertadores”, puntualizó.
“Por ahora soy el último de los volantes de la plantilla, pero mi intención es ganarme un puesto a punta de trabajo como lo hice la primera vez”, sentencia el sureño, para quien lo hecho en la campaña anterior ya quedó atrás, y pretende comenzar su lucha en cero, respetando a sus compañeros y buscando la confianza de Maldonado.
Asegura estar preparado para la batalla del balompié criollo, con los zapatos bien puestos y la armas recargadas. “La gente en Boca me trató muy bien, ya hice fútbol y siento que estoy listo”, asegura, “pero ahora tengo que hacerme notar por Carlos”, evalúa la situación.
Tras explicar las condiciones acordadas en el contrato que lo une hasta mayo de con el hexacampeón, teniendo la institución la posibilidad de rescindirlo en diciembre, subraya que “no vine por dinero, sino por la gente. El fútbol es muy lindo porque te permite conocer gente muy pura, porque los aficionados son muy puros y los jugadores son muy puros”, sintetizó.
Cortesía: Prensa Deportivo Táchira


