Caracas no pudo ante Flamengo

Caracas FC no pudo aprovechar la oportunidad presentada en el Estadio Olímpico de la UCV para mantener su racha de imbatibilidad en casa, y sucumbió con un engañoso 1-3 ante un Flamengo que no mostró un buen fútbol, pero sí fue vivo ejemplo de la contundencia y efectividad que caracteriza a las oncenas brasileñas.

Ante un marco inigualable, compuesto por más de 22.000 fanáticos con un optimismo desbordado esperando que ayer fuera el día del rompimiento del yugo brasileño: aún no se le ha podido ganar en instancias de Copa Libertadores de América a un club de dicho país.

Caracas saltó a la cancha envalentonado, dispuesto a comerse vivo a su rival. Por momentos lo logró, mostrando mucha claridad en labores ofensivas, sobre todo cuando se juntaron Gabriel Cichero, Jesús Gómez y Alejandro Guerra en el costado izquierdo del campo. El problema es un viejo conocido para el equipo de Sanvicente: la contundencia en ataque. Fueron contadas las ocasiones de gol claras de las que gozaron Castellín y Valoyes, más allá de que los laterales y los volantes constantemente tocaban el área rival e intentaban centrar el balón.

El equipo de la capital venezolana vivía buenos momentos dentro de la cancha, acorralando a su rival, cuando producto de una acción aislada, Petkovic probó disparar al arco y su tiro fue interceptado por Giovanny Romero con la mano, lo que le valió una tarjeta amarilla y un tiro penal en contra, que Vagner Love no perdonó. Se cumplía el minuto 34 de la primera etapa. El guión no varió hasta el final del primer tiempo: Caracas tenía el balón pero no podía crear ocasiones de peligro.

Al minuto 57, Gabriel Cichero desbordó por la banda izquierda y asistió a Castellín, que sacó de la manga un zapatazo impresionante que supuso el empate momentáneo. El graderío estalló en júbilo y Caracas creció en confianza dentro del campo. Jesús Gómez disparó un tiro libre que hizo temblar el paral horizontal del portero Bruno. Guerra, Gómez y Valoyes estaban muy enchufados y Flamengo se dedicó a ser ordenado y defender con hasta 8 hombres en dos líneas de 4 muy retrasadas.

Cuando se vivían los momentos más emocionantes dentro del campo y el gol de la victoria local estaba por caer, un lamentable episodio de agresión contra el asistente arbitral ocurrió, cuando un descerebrado en la grada norte del coso universitario decidió que sería divertido lanzar objetos contundentes al campo, golpeando a dicho asistente, lo que causó una pausa de aproximadamente 6 minutos en el compromiso.

Flamengo aprovechó ese momento para encontrarse a sí mismo en cancha y Caracas pagó muy caro el bajón en el ritmo del encuentro, cuando en un contragolpe de libro de texto, Vagner Love no tuvo piedad y batió a Renny Vega ante la displicencia y lentitud de su marcador, Alejandro Cichero, el peor de los 22 jugadores en cancha.

Noel Sanvicente quemó todos sus cartuchos con el ingreso de Fernando Aristeguieta y Alexander González, dos juveniles de enorme capacidad ofensiva. Se arriesgó a quedar con 3 en el fondo y gozó de varias ocasiones que no se pudieron concretar. De nuevo, cuando parecía que el gol del empate y la justicia llegaría, un contragolpe significó el 1-3 lapidario en los botines de Rodrigo Alvim.

Si bien Caracas propuso el ritmo y manejó los hilos del partido, como el guión lo exigía, no pudo concretar las pocas ocasiones que generó. Y Flamengo, mostrando muy poco se lleva el premio mayor, otra muestra más de que en el fútbol moderno basta con tener orden atrás y efectividad en acciones puntuales del encuentro para ganar. Las cosas están cuesta arriba para Sanvicente y los suyos, todos visiblemente afectados por el resultado adverso.



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