Dramático, increíble, para el infarto. Así fue el triunfo de Boca esta noche en la Bombonera. Con varios jugadores en un altísimo nivel y con una entrega conmovedora, el equipo de Basile lo dio vuelta y pudo cortar una serie de derrotas que empezaban a preocupar.
El partido empezó con un balde de agua fría cuando un centro de Cabrera por la derecha fue conectado por Caruso de cabeza en el área chica para abrir el marcador cuando apenas iban 6’ de juego. Sin embargo, Boca, con mucho orgullo, lo fue a buscar. Intentó por abajo con un Riquelme que manejaba los hilos pero que no encontraba eco en los últimos metros. Hasta que a los 32’ Battaglia se perdió una oportunidad muy clara que fue desviada espectacularmente por Montoya al corner. Y de ese tiro de esquina, el propio Sebastián metió una palomita formidable para empatar el partido.
El segundo tiempo arrancó como el primero: con un gol de Vélez y de Caruso. El delantero aprovechó una serie de rebotes para poner a su equipo nuevamente en ventaja a los 2’. Y a empezar otra vez.
Boca, muy lejos de haber sentido el impacto sicológico, demostró un as agallas y un ímpetu descomunal. Tal vez un poco desordenado pero siempre tratando de jugar por abajo con Riquelme o por arriba con Palermo. Y en ambas circunstancias, ambos ganaban todas las pelotas. Vélez, a todo esto, se defendía con mucho orden pero casi abandonando alguna postura ofensiva.
Román había avisado con un par de asistencias con su sello que Gaitán, primero, e Insúa después, no pudieron definir. Pero el diez, a los 19’, la trasladó unos metros y sacó un derechazo terrible que pegó en el travesaño y entró para delirio de la gente.
Con el empate, Boca no claudicó y fue por todos los porotos. Con mucha dinámica y con diversidad de variantes, pero fundamentalmente con mucha actitud, lo arrinconó a su rival. Así hasta los 29’ cuando Montoya despejó y Palermo, desde 35 metros metió un cabezazo con tanta fuerza que si le hubiese dado con el pie habría sido lo mismo y, sin que la pelota picara, la mandó adentro.
Gareca, ahora en desventaja, puso toda la carne al asador y metió cambios ultra ofensivos. Pasó a jugar con un arriesgadísimo 4-2-4 y trató de niovelar. Pero Basile, vivo, le respondió con modificaciones para fortalecer el mediocampo con el fin de cortarlo al rival y asegurarse la posesión de la pelota. Vélez empezó a meter pelotazos y provocó cierta zozobra aunque no le alcanzó para empatar. Algo que hubiese sido muy injusto ya que Boca jugó bien con la pelota, puso mucha garra y contó con dos jugadores que salen de lo normal: Román y Martín.
Ganó Boca. Que sea el puntapié inicial de una hilera de triunfos que nuestros jugadores y nuestros hinchas se merecen.
Textos: Redacción Boca Juniors
Fotografías: Photogamma


